Negocios locales

Siguiendo la estela de un barco pesquero, un atún rojo de unos 140-150 kilos llegaba por primera vez al puerto de l’Escala, en Girona. Era principios de diciembre de 2015 y la hospitalidad de los pescadores con este singular animal fue tan buena que decidió quedarse una temporada. La sorpresa fue tal que pronto se convirtió en toda una atracción turística de primer orden. Muchas familias se acercaban a este punto del litoral para contemplar en vivo y en directo la espectacularidad del pez y su habilidad para comer sardinas congeladas. Hasta que un día decidió irse tal como vino, sin avisar. El asombro llegó un año más tarde, cuando por las mismas fechas la Trini, nombre que decidieron ponerle los mismos pescadores en honor a la secretaria de la cofradía, regresó al mismo punto del que un año atrás partió. Llegaba con las mismas intenciones: que lo cuidaran y mimaran del mismo modo. Nuevamente, la expectación fue mayúscula y de nuevo cientos de personas se acercaron a la localidad ampurdanesa para disfrutar de su presencia, hasta que se volvió a ir. Y como no hay dos sin tres, en diciembre de 2017 reapareció en l’Escala para sorprender de nuevo a sus vecinos y hacerles creer que la Trini ya era una escalenca más que regresaba a casa por Navidad. Es por este motivo que este año la expectación es máxima en el puerto. Si el atún decidiera regresar, sería el cuarto año consecutivo que visita la población y para sus vecinos sería “una satisfacción”, según confiesan algunos en la localidad. Así como también para los propietarios de los negocios del puerto, que durante la estancia del atún vieron crecer su facturación debido al numeroso público que se acercaba diariamente. Si os ha gustado este video dale a like, y nos vemos en el próximo video.