La rápida expansión del coronavirus y sus efectos en la salud generaron una situación de emergencia que llevó a decretar el estado de alarma y el confinamiento de la población en España. Una realidad que empujó a la ciudadanía a demandar un mayor volumen de información y que esta estuviera contrastada y actualizada. En la presentación de los resultados de la encuesta sobre «El consumo de información durante el confinamiento por el coronavirus: medios, desinformación y memes» de Digilab, se apuntaba que ese incremento de interés se traducía en que hasta el 78% reconocía informarse más. Este aumento de consumo de noticias también se ha visto reflejado en otros estudios como el desarrollado por Reuters Institute, Science, Oxford Internet Institute y Oxford Martin School: «Navegando la “infodemia”: así consume y califica las noticias y la información sobre el coronavirus la gente en seis países», entre los que se incluye España. No obstante este incremento, se aprecia una diferenciación clara por medios, destacando como canal de acceso la televisión y las plataformas digitales.

 

En un contexto de confinamiento en el que la ciudadanía se mantiene aislada en su casa y apenas sale a la calle, es lógico pensar que el acceso a medios impresos resulta más limitado. La primera ola del «Estudio general de medios de 2020» recoge el descenso constante experimentado por los diarios en papel en los últimos años. Hay que señalar que el trabajo de campo de este informe finaliza justo coincidiendo con el inicio del estado de alarma (por lo que las respuestas no recogen ese impacto) y que la segunda ola del estudio ha quedado suspendida. En paralelo, la AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación) se ha centrado en publicar un «Cuaderno de Bitácora» desde la semana cuarta de confinamiento con el que ofrece de forma semanal la relación de los usuarios con los medios y en el que destaca el protagonismo no solo de la información, sino también de los contenidos lúdicos y de entretenimiento, además del incremento de servicios de OTT (de libre transmisión vía internet). Por su parte la OJD ha ido publicando datos de la difusión de los sitios auditados en el periodo de confinamiento para ver las variaciones registradas. Los gráficos ofrecidos permiten observar el incremento de páginas vistas coincidiendo con el inicio de las primeras informaciones respecto al confinamiento y cómo evoluciona ese pico que ha ido seguido por el descenso más pronunciado de las últimas semanas.

 

Desde el punto de vista del modelo de negocio, un mayor consumo informativo se podría interpretar de forma positiva. No obstante, el impacto que la COVID-19 ha tenido en la economía ha afectado también a los medios de diferentes maneras. Por un lado, marcas y anunciantes han disminuido drásticamente la inversión publicitaria. Así, en el «Flash mensual de inversión de medios digitales (mayo 2020)», estudio que ha ido ofreciendo periódicamente IAB Spain junto con PwC en este periodo de pandemia, se puede observar esta evolución negativa en los meses de marzo y abril. Aunque en mayo parece que se empieza a notar una cierta recuperación, los porcentajes todavía suman un 34,5% menos que las cifras registradas en febrero. Esta reducción de los ingresos de manera lógica ha tenido efectos en los medios de comunicación. Grupos mediáticos y empresas de comunicación se han visto en la necesidad de llevar a cabo ERTE en un momento en que, a pesar de la reducción de las plantillas, se observa esta mayor demanda de contenidos e información. A esta situación se añade el hecho de que el sector todavía está incorporando ajustes y medidas para paliar los efectos de unos duros años marcados por el descenso del papel, pero también por la falta de un modelo claro en el entorno digital. Y es que en un sector en el que los usuarios pueden acceder a contenidos gratuitos, implantar sistemas de pago y subscripción para consultar la información choca con esos hábitos de consumo más extendidos. Sin embargo, según el DigitalNewsReport.es 2020 los datos del año pasado, con un ligero incremento respecto al año anterior, sitúan en un 12% el porcentaje de encuestados que pagaron por acceder a noticias.

 

En estos meses son varios los medios que han ido experimentando con diferentes fórmulas para atraer la subscripción de nuevos usuarios, desde un acceso gratuito hasta ofertas iniciales para poder mostrar así la calidad y diferenciación de este servicio más restringido. Entre las principales cabeceras generalistas, El Mundo alzó el muro de pago en su edición digital ya en 2019. Por su parte, El País lo había previsto para marzo de este 2020, pero la situación les llevó a aplazar la implantación de este modelo al mes de mayo, priorizando la necesidad de seguir sirviendo información a los usuarios en un momento de crisis sanitaria.

 

En este contexto complejo no se puede olvidar la competencia que representan las propias redes sociales no solo por captar la atención del público, sino también como vía de acceso a las noticias. Asimismo, se deben tener en cuenta los efectos que las campañas de desinformación y las fake news tienen en la confianza de los usuarios. Se trata de un entorno complicado en el que encontrar una fórmula o modelo de negocio que permita brindar una estabilidad a los medios de comunicación informativos resulta clave para poder garantizar un producto periodístico de calidad.

 

Cita recomendada

MARTÍNEZ, Silvia. El impacto de la pandemia en el modelo de negocio de los medios de comunicación. COMeIN [en línea], octubre 2020, no. 102. ISSN: 1696-3296. https://doi.org/10.7238/c.n103.2067